Hilario, un joven con Síndrome de Down, se recibió como auxiliar de práctica veterinaria y emocionó a toda Argentina con su historia de superación.

Hilario, un joven con Síndrome de Down, se recibió como auxiliar de práctica veterinaria y emocionó a toda Argentina con su historia de superación.

Hilario Coronado logró completar su formación en la Universidad Nacional de Río Negro luego de dos años de estudio, viajes y prácticas vinculadas a las ciencias veterinarias.

Oriundo de Río Colorado, Hilario soñaba desde muy chico con trabajar junto a animales. Su pasión nació en su propia casa, rodeado de mascotas y acompañado siempre por el apoyo de su familia. Durante la secundaria ya expresaba su deseo de convertirse en veterinario, un objetivo que parecía difícil pero que nunca dejó de perseguir.

Durante su formación universitaria viajó varias veces por semana desde Río Colorado hasta Choele Choel para asistir a las prácticas, recorriendo más de 140 kilómetros en jornadas que muchas veces comenzaban de madrugada. Además de las clases virtuales, cursó materias como Patología y realizó prácticas hospitalarias donde atendió animales junto a profesionales.

La conmovedora historia de Hilario, el joven con Síndrome de Down que cumplió su sueño en la universidad: "Me recibí"

Su mamá recordó que una de las mayores emociones fue verlo desenvolverse con autonomía y compromiso durante toda la carrera. Incluso contó que, lejos de impresionarse en las prácticas veterinarias, Hilario estaba completamente fascinado con cada aprendizaje.

El momento más especial llegó el mismo día en que cumplió 22 años. Allí recibió su diploma como auxiliar de práctica veterinaria, convirtiendo ese cumpleaños en uno de los más importantes de su vida.

Actualmente ya trabaja en una clínica veterinaria de Río Colorado, colaborando en la recepción de pacientes, asistencia clínica y acompañamiento en tratamientos de animales.

Desde la universidad destacaron que Hilario cursó junto al resto de los estudiantes y resaltaron la importancia de construir espacios educativos más accesibles e inclusivos.

Su historia emociona porque demuestra que con oportunidades, acompañamiento y esfuerzo, no existen barreras imposibles de superar.

“Me recibí”, dijo Hilario con orgullo.
Y con esas dos palabras logró inspirar a miles de personas en todo el país.